Coincidencias Increibles
Coincidencias increíbles
Para empezar, nada mejor que el escritor americano Paul Auster, un verdadero cazador de coincidencias que se tomó el trabajo de compilar en un pequeño libro llamado "El cuaderno rojo" (The red notebook) una colección de historias verídicas que tenían como motivo principal, la conexión de uno o mas hechos relatados en primera persona. El libro, absolutamente recomendable fue editado por Anagrama en español en 1993.
Sufrir la pinchadura de una rueda, no tiene nada de extraordinario. En realidad se trata de algo que ocurre millones de veces en el mundo todo los días. Sin embargo, si una persona (Auster) confiesa que desde que maneja, tuvo la mala suerte de pinchar solo en cuatro oportunidades y que en cada una de ellas, lo acompañaba el mismo amigo, sucediendo en tres países diferentes y todo eso en un periodo de aproximadamente nueve años estamos en presencia de un caso singular. Así, en conjunto es como un hecho tribal adquiere en el contexto adecuado una dimensión tanto de asombro como incomprensión, que es a la vez generadora de una serie de preguntas nunca tienen respuesta.

"El cuaderno rojo" de Paul Aster.
Otro escritor, recientemente fallecido, Norman Mailer, fue el testigo involuntario de una coincidencia asombrosa, que de alguna manera nos hace pensar si detrás de ellas no existe alguna clase de percepción desconocida que sea capaz de provocarla.
Al empezar a escribir su novela "Barbary Shore", Mailer no pensó en incluir ningún espía ruso en la trama, pero a medida que su escritura avanzaba, el escritor decidió dedicarle un pequeño espacio a un agente de la ex Unión Soviética en la historia. Ese espacio fue creciendo hasta que el peligroso espía termino convertido en el protagonista absoluto de la novela.
Poco tiempo después de que el libro fuese terminado, un grupo de hombres armados de la CIA irrumpió en el edificio de departamentos donde vivía Mailer. Habían encontrado en el piso inmediato inferior al coronel Rudolf Abel, uno de los espías rusos mas buscados de su tiempo.

Todavía mas inconcebible es el caso de Edgar Allan Poe, quien en su novela "Las aventuras de Arthur Gordon Pym" de 1837 describe una situación tan dramática como macabra cuando tras un naufragio, cuatro marineros quedan a la deriva en un bote durante días. Enloquecidos por el hambre, deciden que uno de los cuatro servirá de alimento al resto. Usando el antiguo método de elegir una pajita, la suerte decide que quien será asesinado y devorado es un grumete llamado Richard Parker. Hasta aquí el argumento del libro.
Casi medio siglo mas tarde, en 1884 el buque Mignonette, se va a pique en el Atlántico sur. Solo sobreviven cuatro de sus tripulantes que luego de semanas en alta mar, asesinan al menor de ellos para comérselo. El nombre del infortunado era Richard Parker.
Fuera del ámbito literario, una coincidencia con la que podría escribirse un relato de humor negro tuvo lugar en Moosbrum ciudad de Austria, cuando en 1987 durante un concierto, su director Johann Kolominn tuvo un ataque cardíaco en el escenario, muriendo de forma instantánea. Mientras ocurrió el penoso suceso la orquesta tocaba la marcha de Klevenhuller.
Al año siguiente, el nuevo director Franz Gessner, en uno de los conciertos decidió incluir otra vez la marcha en el programa como homenaje a su predecesor. Durante la función, el público observó con horror como Gessner se desplomaba súbitamente. Había sufrido un ataque cardíaco fulminante y estaba muerto.
A continuación, es quizás la coincidencia mas extraordinaria de la historia, por su cadena tan detallada de hechos por duplicado y su final trágico.
El rey Humberto I de Italia estaba cenando en un restaurante cuando noto algo que le llamó la atención: El propietario del local se le parecía mucho físicamente, era casi un calco del soberano. Divertido por la coincidencia, lo mando llamar, y después de charlar un largo rato descubrió para su asombro que habían nacido el mismo día que el (14 de marzo de 1844) que estaba casado con una mujer que se llamaba como la suya, es decir la reina (Margarita) y también que había abierto su casa de comidas el mismo día en que el había sido coronado rey.
Entusiasmado, el rey invito a su “doble virtual” a acompañarlo a un acto deportivo que debería presidir al día siguiente en la ciudad de Monza.
Durante la competencia y alarmado ante la ausencia de su invitado, Humberto I mandó a sus hombres a averiguar a que se debía la tardanza. Regresaron mas tarde con la noticia de que el hombre había sido asesinado a balazos. Pocos minutos después, como si se tratara de una vinculo regido por espejos, el rey también fallecía por un disparo a manos del anarquista Gaetano Bresi.

Humberto I de Italia.







